Canelo vs GGG II, el día después

Saúl Alvarez y Gennady Golovkin tuvieron desempate, en el T-Mobile Arena, de Las Vegas. El mexicano venció por decisión mayoritaria, y le sacó los cinturones de peso mediano AMB/CMB y el invicto. Las tarjetas fueron: 114/114, 115/113 y 115/113. Hay nuevo campeón en las 160lbs. Respira Golden Boy.

Esta segunda pelea, en cuanto a trámite, tuvo un patrón similar a la anterior: tuvo paridad, con rounds cerrados, difíciles de puntuar, y careció de un dominador claro. Quizá la única diferencia fue que no hubo una jueza que puntuó 118/110 para Canelo, levantando las peores suspicacias. Acá tuvimos empate, 114/114. La vimos por segunda vez, y nos dio la misma tarjeta. Lo que hay que entender, y es rudimentario, es que en una pelea cerrada, nunca se puede hablar de robo. Era igualdad, o una diferencia de dos puntos para cualquiera de los dos.

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Lo que se puede inferir es que en Nevada suele haber una tendencia para el lado A del negocio, pasaba cuando peleaba Floyd Mayweather, pasó con Andre Ward en la primera pelea con Sergey Kovalev. En dos peleas, de seis tarjetas, a Golovkin solo le dieron una sola: fue Dave Moretti (115/113), el año pasado. Un estado hostil para el lado B, en duelos cerrados principalmente. ¿Entonces por qué no pelean en Nueva York, u otro lugar? Simple: el negocio está en Las Vegas, casinos, beneficios impositivos para las ganancias, entre otras cuestiones. Lo económico pesa a la hora de organizar un evento grande.

El duelo empezó con un protagonismo repartido. Esta vez Canelo no se prendió a perder tiempo sobre los encordados, en varias secuencias de la pelea tomó el centro del ring, fue el agresor, persiguiendo a Golovkin, invirtiendo la tendencia lógica que podía suponerse. En la conferencia pos duelo, Eddy Reynoso, su entrenador, dijo que la estrategia era hacer boxear a Gennady en retroceso, era la única forma de vencerlo. En algunos asaltos, el plan salió. Reynoso merece reconocimiento, ganó experiencia, ha evolucionado considerablemente y ha perfeccionado a su boxeador desde que perdió sin atenuantes contra Mayweather.

Independiente de compartir el fallo, o no, lo que sí tiene Canelo es el merito enorme de haber sido el primero que le puso el cuerpo a un duelo que tenía a Triple G del otro lado. Se fajó con él, no se escapó de la guerra. Quizá las declaraciones de Abel Sánchez, que luego de la pelea lo reconoció, le tocaron alguna fibra íntima, que a un mexicano lo tilden de “correlón” por no prenderse a intercambiar, es cuasi una ofensa al orgullo. Ganó el espectáculo, tuvo tintes dramáticos por momentos.

Nadie asumió ese riesgo, y quienes lo intentaron, fueron noqueados, sucumbieron ante su poder devastador. Era impensado que lo desafíen en ese espacio. Merece el crédito. El kasajo no tenía que demostrar nada, era un campeón sólido, un guerrero de los que no abundan. Lo sigue siendo.

GGG siempre utilizó la izquierda para demoler y la derecha para rematar, en este desempate la diestra fue usada esporádicamente, casi que faltó a la cita. Y le pasó lo mismo que en la primera: nunca tiró al cuerpo, siempre apuntó a la cabeza. Es probable que su equipo se haya quedado solo con el famoso “estilo mexicano”, que le dio rédito en los rounds de campeonato, donde pudo imponerse. Canelo venía de una operación en la rodilla derecha subió al ring con un sostén en esa pierna, ya con el desgaste físico acumulado no podía moverse con naturalidad, por lo cual exigió esa lucha cuerpo a cuerpo, por necesidad. El azteca estaba desbalanceado, no tenía firmeza para tirar golpes, y en condiciones ideales tiene un buen equilibrio.

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Probablemente allí recaiga la decisión de no tirarse contra las cuerdas, porque además, estar de espalda no es conveniente, solo un contragolpe certero puede ser redituable. Incluso, para los jueces que están viendo, tienden a premiar al agresor. Abel Sánchez le pedía Golovkin que busque el nocaut, y no contempló otras variantes, lo llevó a un lugar cómodo, y en ese plan nunca iba a poder sorprender, de hecho, nunca lo hizo. Quedaron expuestas algunas de sus limitaciones como jefe de esquina, de no encontrar alternativas para las contigencias, le pasó hace unos meses con Murat Gassiev, perdió sin atenuantes ante Oleksandr Usyk, si bien el resultado puede ser lógico, no la actuación del ruso, le dieron cátedra en su propia casa.

Cuando GGG peleó contra Lemieux, jabeó, se trasladó bien, lo fue demoliendo, y lo liquidó. Podía ejecutar otra alternativa, sabe hacerlo. Si lo hacía, al menos el golpe de gracia lo iba a merodear, Canelo no podía bailotear, no le daba el físico, y la pierna derecha lo retenía. El espectáculo podría haber sido más de ajedrez, aburrido para la audiencia, pero lo más importante para el peleador es ganar.

En líneas generales fue una muy buena pelea, bien disputada. Quedó la puerta abierta para una trilogía, son los peleadores que más rédito dan a la industria.

EL FUTURO

En los últimos largos meses HBO viene descuidando al boxeo de su plataforma, una cadena que supo ser líder en transmisiones durante 40 años. A Canelo y GGG se les terminó el contrato, y es raro que en la previa de pelea no hayan sido renovados, independientemente del derecho a asegurarse a los boxeadores igualando una eventual oferta de otra televisora. El hermetismo de sus directivos es sugestivo. Otro que tiene contrato es Daniel Jacobs, en un principio era por tres peleas, y contra Sergiy Derevyanchenko (el 27 de octubre) sería la última.

Canelo supuestamente debe una fecha en diciembre en Nueva York, que aún no pudo cumplir. Después de la pelea dijo que tenía intenciones de hacerlo. Es difícil, teniendo en cuenta de lo dura que fue la pelea, debería descansar dos o tres meses para recuperarse, y retomar entrenamientos. Si cumple, no será contra GGG de nuevo este año.

Al destronar a Golovkin, ahora tiene los títulos AMB/CMB, por la Asociación tiene de retador mandatorio a David Lemieux, y por el Consejo a Jermall Charlo. Pelear contra el primero sería el paso más lógico, si vuelve este año. Y Charlo, como escribió alguien por tuiter, no se ganó el derecho a tener un día de pago con Canelo, no construyó su perfil como boxeador, ha estado muy inactivo y siquiera ha encabezado una tarjeta.

Para Triple G, al perder, todavía no hay un horizonte claro, si vuelve este año o descansa hasta el próximo. Pero si HBO lo descuida, podría caer en ESPN/Top Rank, y concretar una pelea con Ryota Murata, sería muy redituales en lo deportivo y económico, a menos que decida saltar a las 168lbs a pelear contra Gilberto Ramírez.

Por lo pronto, si Canelo y GGG tienen duelos a fin de año, y ganan, el camino queda nuevamente allanado para una trilogía en mayo del 2019. Es necesaria para el boxeo.

 

Libra por Libra II

En los últimos años septiembre se consolidó como un mes fuerte del boxeo, y este sábado Saúl Álvarez y Gennady Golovkin se verán las caras en el ring por segunda vez. La primera fue empate, el fallo dejó disconforme a la mayoría, pero al fin de cuentas resultó lo más justo. Tanto en los tres jueces que sentenciaron, como también ciertos especialistas, hubo tarjetas favorables para ambos peleadores.

La fecha original de la pelea era el 5 de mayo, pero se canceló porque Canelo, en enero, dio positivo por clembuterol en dos pruebas aleatorias. Escándalo en la opinión pública. En México hay un problema de salud pública en relación a este fenómeno. El clembuterol es un compuesto químico que utilizan para engordar al ganado, a su vez, en el deporte funciona como un esteroide que está prohibido por las agencias de dopaje, porque se usa para cortar peso y reducir la grasa corporal sin debilitarse. En el país azteca no es nuevo, dieron positivo por lo mismo Francisco Vargas y Luis Nery, entre otros peleadores, luego se confirmó que fue por el consumo de carne contaminada. Su uso no está controlado, en una taquería o cualquier lugar que venda tiene un alto porcentaje de contaminación. Uno de los pocos sitios que está libre es el estado de Sonora porque importan a Estados Unidos.

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La Comisión Atlética de Nevada a los días de estallar la noticia determinó que el peleador mexicano iba a ser suspendido. Pareció precipitada la decisión. Pero sus reglas son claras: bajo la premisa que cada uno es responsable de lo que consume, la pena mínima es de seis meses, seas o no inocente, y de ser declarado culpable, la sanción es de un año. Desde Golden Boy, queriendo salvar la ropa, apenas conocido el hecho, realizaron una par de contrapuebas que dieron negativas, y previendo lo que se venía, decidieron postergar la fecha, porque no iban a tener tiempo para promocionar el evento. Meses después se analizaron muestras capilares de Canelo, se confirmó lo mismo: era inocente, el positivo se debió a la ingesta de carne contaminada. A Antonhy Joshua, campeón pesado AMB/FIB/OMB, le preguntaron sobre tema, y dijo que un positivo de esta magnitud es peor que una derrota por nocaut para el boxeador, porque el público te recuerda más por eso, que por una pelea consagratoria. Lo peor no es el hecho, sino las repercusiones, las redes sociales no necesitan mucho estímulo para condenarte.

Se puede pensar de dos formas: es inocente o tiene el beneficio de la duda. No creo que Canelo sea un tramposo, no lo necesita, pero sí que su nombre quedó manchado, y que esto le pase a un atleta de alto rendimiento, a una estrella como él, es un pequeño gran papelón. Un descuido que salió carísimo. Sus detractores tiene más motivos para desconfiar, si pierde es porque es un invento de las cadenas de televisión, y si gana es porque es un atleta desleal. La grieta la tuvo siempre.

***

El desempate llega un año después, un poco desinflado en cuanto a expectativa, perdió chispa, la demora parece que perjudicó más GGG (que ya tiene 36 años) que a Canelo. Si bien nunca la edad le jugó en contra, el calendario pasa. Cuando se confirmó la cancelación, la FIB le exigió a GGG que cumpla con su defensa obligatoria ante Sergiy Derevyachenko, retador desde el año pasado. Tom Loeffler, su promotor, negoció con la Federación para que se pueda postergar, teniendo en cuenta que solo tenían un mes para preparase, y en ese plan, el organismo no lo iba a despojar del cinturón, pero no habilitó a Vanes Martirosyan, pelearon sin el cinturón el juego. La negativa radicaba en que el armenio es un superwelter, que no peleaba en mediano hace dos años, y subía de peso para enfrentarse a un noqueador durísimo, no había equivalencias. Previsible. GGG lo destruyó, ganó por nocaut en el segundo asalto. No le aportó nada, una definición más a su récord. Cosechó más críticas que elogios.

Tal vez el equipo promocional de Golovkin quiso asegurarse una bolsa millonaria, y por eso tomó la pelea con Vanes, que no le implicaba ningún riesgo. Derevyachenko hubiera sido un rival legítimo, y de paso cumplía con la defensa obligatoria de la FIB, que suele tener rankings flojos, y cada tanto presenta algún fiasco, como la pelea con Dominic Wade, un paria. Derev era un buen rival, no se dio. Y como la pelea con Canelo se dirigía a septiembre, la demora era mayor. Y la Federación, que no le calienta mucho para dónde va el negocio, le quitó el título, y quedó vacante. Fue una medida antipática, pero acorde a sus propias reglas. En el CMB, por ejemplo, el campeón mediano no defiende con su retador mandatorio desde 2014, no pasará este año, serán 5. Diferencias.

¿Quién llega mejor a la pelea? Canelo acumuló un año sin pelear, y en abril se sometió a una operación: una artroscopía en la rodilla derecha. Eric Gómez, presidente de Golden Boy, informó que fue “por algo cosmético”. Sin embargo, el peleador lo desmintió, fue “para resanar el cartílago femoral interno y eliminar una plica patológica de mi rodilla derecha”. Sugestivo desencuentro. No es la primera vez que pasa, cuando Lucas Matthysse tuvo una lesión ocular, tras pelear con Postol, GB informó que ahí radicaba el motivo de su tardanza para volver al ring, cuando ya estaba recuperado y había decidido descansar un año. Y por el lado de Golovkin, llega con ritmo de competencia, se presentó en mayo igual, no quiso perder la fecha, pero apenas peleó 5 minutos, no fue parámetro el tiempo, ni el rival.

***

En la primera pelea el mexicano tiró menos golpes, pero fue más eficaz. De ahí que lo vi ganar por dos puntos, fue una pelea cerrada. Si el fallo era favorable para GGG, también era justo, podía caer para cualquiera. No hubo un dominio sostenido de ninguno.

El problema de Canelo fue que por demostrar que se la bancaba se recostó excesivamente sobre las cuerdas y recibió castigo gratis. Lo que sí resistió fue la pegada de Golovkin. Una de mis dudas era su quijada, y respondió en ese aspecto. Le aguantó la mano, de hecho hacía mucho tiempo que el kasajo no derribaba a su oponente. No es un dato menor. En la segunda mitad se pinchó físicamente y para ser convincente le faltó tirar más.

De cara a este desempate el azteca tiene más para ajustar, técnicamente es mejor. No hamacarse sobre el encordado es una premisa fundamental si no quiere dejar dudas. En la transmisión de HBO, Roy Jones Jr., dijo que ese juego se produjo más por una decisión propia, que por un merito de Golovkin. Es cierto, pero también es una verdad a medias: en muchas secuencias se tiró contra las sogas por necesidad, para disimular el desgaste, porque en algunos rounds no le dio el físico para competir los tres minutos. Se fatigó rápido, eso le pasó con Trout y Lara.

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El boxeo no es para machos, es para inteligentes. Los que saben no saben, calculan. Tiene las herramientas para marcar diferencias, sobre todo de mitad cintura para abajo, donde ha mejorado ostensiblemente en los últimos años. Con eso debería alcanzarle, aunque también puede caer. Del otro lado hay un pegador poderoso. Como dijo un sabio, no es bueno pronosticar derrotas por nocauts de los que nunca cayeron, pero siempre puede haber una primera vez.

Si se presenta ese escenario, y pierde por nocaut, sería un cimbronazo duro para Golden Boy, su diamante se quebraría. Hoy la compañía de Oscar De La Hoya no tiene grandes figuras, Matthysse se retiró, Linares vuelve a empezar tras caer por nocaut, y solo le queda una copromoción de Jaime Munguía, un prospecto con un título, al que tienen que construir porque hoy está verde. Y GGG también se juega algo más que un triunfo. En los últimos meses HBO viene descuidando el boxeo en su plataforma, y en esta pelea se termina el vínculo entre la partes, y pocos peleadores han tenido tanta continuidad en su pantalla como él. Si bien existe una opción para renovar, es sugestivo que no se haya realizado. Quizá estén especulando con el resultado de la pelea, lo cierto es que este año se sumaron otros jugadores al negocio de las transmisiones, como DAZN, ESPN+, el acuerdo entre PBC con Showtime/Fox/Fs1 y el último entre ESPN/TopRank y Fran Warren. Oferta tiene, si HBO se descuida y lo pierde, se acelera su declive.

Golovkin es un boxeador frontal, no tiene buena defensa, siempre peleó igual, y le dio resultado. Además, él considera que ganó la primera pelea, por lo cual no debería cambiar nada. Sí agregar, algo que le faltó fueron los golpes en las zonas blandas, siempre apuntó bien arriba, y como se sabe, el árbol se tala de abajo. Pegás abajo, la cabeza cae sola. Como condición favorable siempre tuvo paciencia para perseguir con criterio, con alto porcentaje de eficacia. Aquella noche tuvo una actitud ofensiva, pero no tuvo el éxito que se esperaba, muchas veces se vio obligado a salir, y reiniciar el ataque de otra forma, tomando más recaudos de lo previsto. Pareció respetar demasiado, sobre todo en el inicio de la pelea, donde perdió un par de asaltos. En los rounds intermedios creció, supo llevar al mexicano a su terreno, impuso sus condiciones.

La pelea tendrá en juego los títulos AMB/CMB del peso mediano, se verá por Canal Space, desde la medianoche. Uno quedará en el camino, el ganador puede iniciar un legado y quedarse con el primer puesto de los ranking libra por libra.

La última carta

La concentración de tres meses en Estados Unidos ya es parte del pasado, Lucas Matthysse ya está en Kuala Lumpur, donde buscará hacer (su) historia con una leyenda que ya hizo historia. En ese plan, defenderá su título welter de la AMB ante el legendario Manny Pacquiao, en Malasia. Es la primera – y seguramente la última – vez que peleará en Asia, donde deberá luchar contra una temperatura pesada, al ring subirán alrededor del mediodía.

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Hubo muchas especulaciones, pero no se sabe fehacientemente qué interna hay entre Bob Arum y Manny Pacquiao, algunas rispideces se notaron en más de un cruce dialectico que tuvieron en los medios. El promotor no lo cuidó, y lo entregó contra Jeff Horn en Australia, a ser víctima de los jueces. Hace rato que insiste en ponerlo ante Terence Crawford, uno de los mejores diamantes de su empresa Top Rank. Quizá desde allí se fracturó la relación. Tirar a una leyenda a los leones, para darle paso a una nueva figura con un triunfo resonante. Pasan los boxeadores, la compañía queda.

El primer cortocircuito del año empezó cuando Arum definió el calendario de Crawford, iba a pelear el 28 de abril ante Horn, era la pelea estelar, y a Pacquiao lo quería poner en la coestelar. Una irreverencia supina, pero esa era la idea. Mientras tanto él seguía en Filipinas con sus tareas de Senador, político electo. Zonio Aquiles, su jefe de prensa, dijo que “era un insulto” que peleara de semifondo, que eso no iba a suceder. Y sí, nunca sucedió.

Luego empezaron los problemas promocionales, quién tenía los derechos de sus peleas. Su abogado revisó los contratos con Top Rank, y aseguró que el vínculo había finalizado, era agente libre. Arum reclamó en los medios, y dijo que aún tenían relación vigente. Aquiles lo acusó de operador cuando llamó a los grupos inversores que ponían el dinero (cuando Macao y Dubai eran destinos posibles para el regreso del Pacman) con la amenaza de judicializar si su promotora se quedaba afuera del negocio. Por lo pronto TR tiene la distribución de la pelea en Estados Unidos, a través de ESPN.  Y lo cierto es que a medida que fueron pasando los años Manny dejó de ser un atractivo para las cadenas de tv en USA, por eso peleó en China, Australia, y ahora en Malasia.

La sede de la pelea en el Axiata Arena de Kuala Lumpur, la capital malaya, con capacidad hasta 16 mil personas, el duelo será a las 11 de la mañana hora local. Vuelve el boxeo grande al país, luego de 43 años, cuando Muhammad Ali venció a  Joe Bugner, por los títulos AMB/CMB de los pesados, en 1975.

LUCAS MATTHYSSE

Lucas Matthysse (39-4, 36KO’s) se entrenó durante más de tres meses en Indio, California, la concentración más larga de su trayectoria. Observó la carrera de Pacquiao por televisión, soñó con enfrentarlo y ahora lo hará, siendo él quien lleva el título en la cintura. La posibilidad de escribir una de las páginas doradas del boxeo argentino lo tiene en vilo, esa que estuvo cerca de escribir el Chino Maidana ante Floyd Mayweather.

Durante un tiempo largo fue una Ferrari sin conductor, muchas veces sacó adelante peleas bravas por su coraje y talento, solo, cuando en su rincón no había plan B, librado al azar del nocaut salvador. A veces la definición antes de límite llegó, y, cuando no, quedó expuesto que su esquina no tenía la jerarquía necesaria para superar las contingencias. Después de caer sorpresivamente con Postol en 2015, decidió descansar más de un año, para recuperarse física y mentalmente. Su equipo entendió que tenía que sumar un entrenador de elite: Joel Díaz fue el elegido, un didacta acorde a su potencial. Esa alianza llegó con años de delay, pero, como dice el dicho, más vale tarde que nunca. Según él, Matthysse no pudo ser el mejor  porque nunca tuvo la confianza que ahora sí tiene. Es probable que tenga razón, porque en su prime boxístico combinaba el poder criminal de sus manos, con una buena línea técnica, rayando la perfección.

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Después de dos intentos titulares fallidos, en el tercero pudo conseguir lo que se le negó durante largos años: ser campeón del mundo. Se despojó del estigma que cargaba, fue justicia para su carrera. Llevan dos peleas trabajando juntos, dos triunfos por nocaut, y la tercera es la más difícil. Joel Díaz lo conoce muy bien a Pacquiao, lo enfrentó dos veces con Timothy Bradley, una victoria y una derrota. La estadística oficial dirá eso, aunque en el ring Manny ganó las dos veces. La estrategia, dejó entrever, puede ser la misma, con el aditivo que Lucas tiene el poder de fuego que Tim no. La derecha de contragolpe puede ser la llave para abrir el camino. El entrenador sabe que si el duelo llega a distancia es difícil ganar, hay que impresionar demasiado para convencer a los jueces, pero cree que Pac, tarde o temprano, en algún intercambio se va a prender, y en ese terreno las manos de su pupilo son devastadoras.

De las cuatro derrotas que acumula, tres fueron ante peleadores zurdos: Zab Judah, Viktor Postol y Devon Alexander. Nunca enfrentó a uno con las características del filipino, no abundan tampoco. La estadística puede ser un indicio negativo, pero con Judah y Alexander sufrió fallo localistas que lo privaron de sendos triunfos legítimos.

Su ganancia reside en no desesperarse, ni frustrarse sino lo conecta pleno, esta pelea no se trata de potencia, sino de timing, de encontrar el momento justo para aplicar su poder, como lo hizo Juan Manuel Márquez. Una de las claves está en mover mucho la cintura, ser agresivo y contragolpear, sin obnubilarse por buscar el golpe de gracia, porque eso conllevará ser conectado fácilmente.

MANNY PACQUIAO

Manny Pacquiao (59-7-2, 38 KO’s), alejado de la elite, con sus 39 años a cuestas, ya no es aquel boxeador invencible que destruyó sin piedad a Cotto y a Margarito, aunque todavía conserva algo en su repertorio.  Es un luchador de alta intensidad y presión fuerte, que no te agota físicamente, sino sicológicamente, a puras fintas y golpes desde todos los ángulos. Es impredecible cuando entra en la guardia, se mueve todo el tiempo y tensiona al enemigo. Después de la dura derrota con Márquez, se hizo un poco más conservador, lo que perdió en ataque, lo ganó en sabiduría, devino en pensante, el riesgo a recibir una contra antológica como aquella, hizo que tomara más recaudos al atacar.

Hace un año que no pelea, se mantuvo en la oficina del Senado de Filipinas con sus obligaciones. ¿Podrá recuperar algo de su versión vintage, que combinaba a la perfección velocidad y agresividad? A diferencia de lo que expuso con Horn, entrenando salteado, esta vez se lo tomó enserio, y no es para menos. De 39 las victorias de Lucas, 36 fueron por nocaut, tiene una efectividad del 82%, es un peligro latente. Y hay que decir tomó un riesgo innecesario en el epilogo de su carrera, cuando no tiene que demostrar nada.

En 2016 anunció su retiro, luego volvió. Si esa despedida hubiese sido tal, se consumaba una carrera enorme, llena de reconocimientos, derecho al Salón de la Fama. Pero el deseo de volver a ser campeón del mundo – dijo – lo motivó a regresar. Dentro de la oferta de boxeadores potables, Crawford era demasiado riesgo para escasa recompensa, y con los boxeadores de la liga PBC (Danny García, Shawn Porter y Errol Spence) era difícil negociar sin un organismo que ordene el duelo. Al fin de cuentas fue la mejor opción para ambos.

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Extrañamente rompió relación con Freddie Roach, que se enteró por la prensa que estaba afuera. Con él armó uno de los duetos más ganadores de este deporte, juntos tuvieron 34 peleas en 16 años, donde Pac se convirtió en una estrella de niveles inalcanzables, siendo el único que ganó cinturones en ocho divisiones diferentes, un récord impresionante, además de obtener triunfos consagratorios ante Marquez, Erik Morales, Marco Antonio Barrera, Miguel Cotto y Oscar de La Hoya, entre otros. El retiro siempre es una decisión personal, son minoría los verdugos del tiempo.

Buboy Fernández, junto a Raides Nery, estará en el rincón de Manny este sábado, como asistente de Roach que supo ser seguramente haya incorporado algo de su sapiencia, pero esa mente maestra es irremplazable. Un error no forzado de Pacquiao excluirlo, pero fue su elección.

***

Estéticamente podemos definir esto en potencia contra velocidad. Ambos vienen con el calendario pesado detrás, el prime boxístico ya lo pasaron, y en sus últimas presentaciones se notó: a Matthysse le costó mucho ante un boxeador muy limitado como Kiram, y dependió de su mano salvadora para sacar de combate al tailandés; y Pacquiao tuvo dificultades con un insólito Horn, y esa performance olvidable le valió ser víctima de un fallo localista, lució fuera de distancia, lanzando golpes al aire, la edad pareció caerle en una sola noche.

En el boxeo cualquier cosa puede pasar, pero el resultado menos probable pareciera ser una victoria de Pac por la vía del nocaut, no noquea desde noviembre de 2009, cuando rompió a Cotto. Estuvo cerca de hacerlo con Chris Algieri en 2014, a quien mandó al suelo más de cuatro veces. Manny inició su legado con un título en peso mosca y ganó el último en superwelter, y a medida que subió de división su poder real, ante rivales físicamente mayores y más resistentes, se fue diluyendo.

¿Quién va a ganar? No lo sabemos, imaginamos la pelea de mil formas, cómo se analiza, ¿con la razón o el corazón?¿A Pacquiao lo lastimó Horn, entonces Matthysse, que pega más fuerte, lo podría noquear?¿A Lucas le costó noquear a Kiram, su movilidad lo complicó, y Pac se mueve con velocidad, entonces así no le podría ganar? En el boxeo 2+2 no siempre es 4, el sábado se tratará de otra pelea, otra preparación, motivaciones diferentes. Puede ganar cualquiera, no hay un favorito claro. El deseo se sabe: que el cinturón regrese a Argentina, coronado de gloria.

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TELEVISACIÓN. Space había anunciado con su flyer característico que iba a emitirla, pero TNT Sports se hizo con la exclusividad, y son los únicos que la pasan. Ambas señales son de la compañía Turner, la distribución de la pelea fue un pasamanos alevoso. Quienes quieran verla deberían suscribirse al “pack fútbol”, cuando lo que se quiere ver boxeo, y cuando tampoco hay fútbol oficial que justifique sostener el pago un mes completo, porque la suscripción es obligatoria, no brindaron la posibilidad de comprar solo el evento. La cadena desnudó su propia torpeza, y así perjudicó su negocio, básicamente por no entenderlo, no tuvieron una buena estrategia para verder. Si se cuantifica el cable básico más dicho pack, resulta oneroso. Argentina no tiene cultura ppv con el boxeo, nunca la tendrá, en la decisión empresarial de retener el combate reside una incongruencia fuerte; además la señal deportiva se encuentra por stream.

En Estados Unidos la pelea la distribuye la promotora Top Rank a través de ESPN+, un app de ESPN para celulares, tabletas y demás dispositivos móviles, a un precio de 5 dólares mensuales, donde se ofrecen eventos de diversos deportes. No es PPV. El sistema de pago por ver, en el boxeo, se cae más temprano que tarde, porque no hay grandes peleas para hacer (quedan dos o tres con el cual estirarán un poco esa agonía) y porque ya no hay boxeadores que vendan por sí solos. Antes del boicot que indirectamente conlleva la proliferación de streamings, se dieron cuenta, con sus estudios de mercado, que el negocio se hace de otra forma, las nuevas generaciones miran tv de otra manera, por estos lares TNT Sports está en otra sintonía.

El día después

El 27 de enero de 2018 será una fecha especial para muchos: el día en que Lucas Matthysse se despojó del estigma de las peleas titulares para convertirse en campeón del mundo. Ese casillero de su carrera ya puede ser tachado, el destino hizo justicia. Se consagró con un nocaut en el octavo round ante el tailandés Tewa Kiram, por el título welter regular AMB vacante.

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Matthysse era amplio favorito, un pegador con buena trayectoria en Estados Unidos, del gusto de las cadenas de televisión, que peleaba ante un ignoto oriental, de condiciones limitadas y con un invicto de 38 peleas ante boxeadores de récord negativo; el único atributo favorable que tenía era el de ser un welter real, físicamente. La pelea fue monocorde, hasta que llegó el golpe de gracia: esta vez pasó, otras noches no. En una de las tres tarjetas estaba en desventaja, no deja de ser anecdótico, denota que no fue convincente. El poder de Kiram no era dañino, y los movimientos defensivos de Lucas fueron lo mejor de su repertorio. La mano del rincón se percibe.

Lucas hizo lo suyo, cumplió, pero no convenció. Fue una de sus noches más flojas, pareció pelear tensionado y por momentos aburrió. Un oxímoron para un peleador explosivo como él. Dejó una sensación de ambigüedad. La presión de ser el favorito es una responsabilidad que más de una vez lo redujo a una versión mediocre. Hace un tiempo que pelea contra sus propios fantasmas. Curiosamente, en sus dos peleas titulares anteriores (ante Danny García y Viktor Postol) tuvo un rendimiento más óptimo, y quedó en el camino. El domingo pasó al revés, y se colgó el título del mundo.

¿Le habrá pasado algo que no rindió acorde a las expectativas?¿Perdió el instinto asesino que supo tener?¿O sólo será que su paciencia para definir se demoró más de lo habitual porque así era su estrategia? Joel Díaz, su entrenador, en A La Vera del Ring, explicó: “La gente mira lo que quiere mirar, Lucas comenzó despacio, obvio, midiendo su tiempo, su distancia, plan de estrategia que hicimos en el campamento. Kiram es un peleador que siempre viene de frente, cuando sintió la pegada de Lucas, ¿qué hizo? Andaba moviéndose, tratando de mantenerlo a cuerda. Cuando hablé con Lucas le pregunté: ¿te lastima? ‘No, profe’, me dijo. Bueno, vamos por él, cerrá distancia y se terminó”.  La versión oficial.

LA AMB Y THURMAN

Saber cuántos campeones tiene la Asociación Mundial de Boxeo es una lotería, una pregunta sin respuesta. Durante la gestión de Gilberto Mendoza Sr., el organismo alcanzó su peor momento, además de contar con un campeón regular, el de siempre, añadió el título de Supercampeón, que está por arriba, y actualmente es el de mayor jerarquía, el que reconocen los otros 3 organismos oficiales (CMB, FIB y OMB) y que puede unificar con ellos; sumado al “campeón interino”. Los tres coexisten, insólito. Eso genera confusión, incluso en los propios peleadores, y desprestigia.

En la división welter, el monarca máximo es Keith Thurman, y Matthysse capturó el cetro regular vacante. Algunos detractores dicen que el del argentino es “un cinto secundario”, lo cual es una verdad a medias, porque el estadounidense tenía el estado que ahora tiene Lucas, y él se convirtió en Supercampeón tras el retiro de Mayweather, no ganó el estado máximo arriba del ring; tampoco defendió el cetro con un retador mandatorio, sumado a que llegará al año y medio sin pelear, y su regreso, previsto para el 19 de mayo, será una defensa voluntaria del CMB. Probablemente no suceda, pero si la Asociación, por esa inactividad, decide declarar a Thurman como “campeón en receso”, nadie debiera sorprenderse. A pesar de esos descalabros, la Asociación en los últimos dos años ha emprendido un camino para regularizar la situación de sus cinturones y reducir las divisiones a un solo campeón, en algunos pesos lo ha logrado, pero en otros los desaguisados tendrán para un tiempo más.  Relegó al fondo de la tabla al CMB, que, hoy por hoy, es el peor ente, con una legislación aplicada a discreción, con una mirada pro negocio, lejos de la justicia deportiva.  Por lo pronto, cuando la AMB lo ordene, si aún conservan sus cetros, eventualmente podremos tener una “unificación” entre Thurman y Matthysse.

EL  FUTURO

Luego del triunfo, Matthysse, no escatimó en los pedidos: Danny García y Manny Pacquiao, fueron los apuntados. Buena jugada. La revancha con Swift parece más difícil de concretarse, un escenario posible es que sea ordenada por algún organismo, o que aparezca una bolsa onerosa para el de California.  Y la pelea con el filipino, desde el vamos, ya tiene un incompatibilidad entre televisoras, HBO e ESPN. Bob Arum reservó el Madison de Nueva York para el 14 de abril, Pac tiene fecha. Los planes de Top Rank para él se sabrán pronto.

Mario Arano, de Arano Box, y Roberto Díaz, matchmaker de Golden Boy, revelaron el deseo de la empresa: que la primera defensa del título de Matthysse sea en Argentina, en Córdoba. En el segundo semestre del 2017 sonó esa posibilidad, también San Luis, no sucedió. Al margen de la satisfacción de pelear en su tierra, ¿es realmente conveniente que peleé en el país? Traer un rival competitivo es oneroso, ¿y habrá alguno dispuesto a venir?¿Vale la pena contratar a un probador de ocasión? ‘La Máquina’ en su prime boxísitico le podía ganar a cualquier, ahora eso es una incógnita, pero también puede perder contra cualquiera. Con seguridad, una pelea grande le queda por dar, en Estados Unidos, no en Argentina. Pero, ¿vale la pena contratar, por ejemplo, a un Mauricio Herrera? Una mala noche puede terminar con todo, y es preferible que sea con un rival de nivel, y no con uno discreto.

Una buena decisión de Golden Boy sería especular con los movimientos que haya en las 147 libras en estos meses, y tener buen tacto para elegir. La última versión de Matthysse fue mala, así no le ganará a ninguno de los otros campeones, tampoco a un boxeador top 5 del peso, como podría ser Crawford, Porter u otro. Aunque en caso de darse alguna de esas peleas, llegará sin ser el favorito, y eso probablemente lo despoje de la presión, y lo libere para pelear. Además, ya ganó el título que le faltaba a su carrera.

Por lo pronto, Lucas Matthysse tendrá tiempo para descansar, disfrutar el sentimiento de ser campeón del mundo junto a su familia. Ahora cuenta con un entrenador de elite, como Joel Díaz.  Si llega una pelea grande, la motivación será otra, y ojalá que rendimiento también. Las condiciones las tiene.

 

Libra por Libra

Por Víctor Olivera

Santos Saúl Álvarez Barragán ante Gennady Gennádievich Golovkin, el duelo más esperado de desde Mayweather/Pacquiao, chocarán este sábado, en la búsqueda de construir un legado. México vs Kasajistán. En línea estarán los títulos de peso de medio AMB, FIB y el CMB (sólo para GGG, Canelo no está interesado en el cinturón). El epicentro será el T-Mobile Arena, en Las Vegas.  Aparentemente el mexicano cumplirá con reglamento de la Federación Internacional de Boxeo, que es la única que tiene dos pesajes: uno el día anterior a la pelea, y otro el mismo día, donde hay un límite de rehidratación de 10 libras, máximo. Es decir, el duelo es 160 libras (72,575 kg), en la báscula puede marcar un tope de 170, si se pasa queda inhabilitado para la disputa.

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La concreción del pleito se demoró a razón de más de dos años, la especulación dominó la escena que derivó en un tire y afloje permanente entre las partes. Primero porque Golden Boy, la promotora que maneja los destinos del peleador azteca, quería repartir dividendos, rayando lo leonino. Si bien es cierto que son el lado A de la negociación, los réditos económicos no los hacen solos. Mientras seguían por caminos distintos, las conversaciones entre Eric Gómez y Tom Loeffler, de K2 Promotions, seguían con intermitencias. Hasta que en este año redondearon el acuerdo final. Una de las primeras jugadas fue reservar el estadio, relegando a Mayweather de su casa y una de sus fechas selectas, tuvo que pelear con McGregor en agosto. Luego hacer un reparto más razonable de los ingresos. Otro punto del contrato es la existencia una claúsula revancha solo aplicable por ellos. El equipo del kasajo se entregó a la bondad ajena para cristalizar un eventual desquite. La primera es una certeza, la segunda es incierta. Tarde o temprano debían colisionar, ambos se necesitan, para ser erigirse como la próxima figura del boxeo. Hay buenos boxeadores, no hay grandes ídolos. Hay un casillero vacío.

Muchos le enrostraron a Canelo que evitó a Golovkin por cobardía. Hay peleas que nunca se concretaron, Mayweather/Pacquiao tardó 5 años, no fue lo mismo, nos los agarró en su cénit, pero el consuelo es que existió. Esta tardó menos, y probablemente mucho tuvo que ver la especulación y el tacto de Oscar De La Hoya para saber elegir el momento. La facturación de su compañía podía caerse a pedazos si el combate se hacía en tiempo y forma. Hoy el duelo, a priori, tiene una mayor paridad, antes una victoria de Triple G parecía caer por decantación. Y otra cuota de responsabilidad de la tardanza recae en el Consejo Mundial de Boxeo, uno de los peores organismos en lo concerniente a la justicia deportiva, que opera con total discreción y arbitrariedad. Su mediación fue una rémora.

“Tenemos un señor que se llama Canelo Álvarez, que vende 600 mil ppv, a 70 dólares, son 50 millones de dólares. Tenemos por el otro lado, un señor que se llama Gennady Golovkin, que vende 150 mil ppv, a 50 dólares, son 7.5 millones de dólares. Es decir, la proporción es 80-20, es muy sencillo, así se arreglan las peleas, con eso porcentajes, y con ninguna otra cosa. ¿Qué es lo que estamos discutiendo? El Consejo Mundial de boxeo le está pidiendo al Canelo una subasta en la que prometían 70-30, como manda su reglamento. El Canelo tenía un título que vale muy poco, y le estaba costando demasiado dinero, porque además, existe esa estupidez, esa barbarie de los organismos de estos tiempos, que han creados los títulos interinos. Entonces, como Golovkin era campeón interino, el Consejo le estaba diciendo que no iba a ganar 70-30, como dice el reglamento, sino que va a ganar 60-40. ¿Cuánto le cuesta eso al Canelo, 10, 20, 25 millones de dólares? Eso es lo que pasó, y ninguna otra cosa”, fue la explicación del periodista Eduardo Lamazón, el año pasado. La postergación tenía una razón de ser económica.

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En ese terreno es sensata la decisión de Golden Boy, pateó la fecha, hoy sus ganancias serán mayores, y no tendrán mediaciones de terceros. La incoherencia fue de Canelo, que después de noquear a Amir Khan, arriba del ring, con GGG presente, dijo “como decimos en México, hay que dejarse de mamadas, ahora mismo me pongo los guantes”. El contexto de la noche lo arrastró a la demagogia, y quedó atado a sus dichos. Carga con esa cruz hasta estos días. Sus detractores no le perdonan aquella declaración vociferante, sobre todo en su país, donde muchos no lo valoran porque no representa el “estilo mexicano”, ese guerrero que va al frente, que ataca sin importar lo que viene. El arquetipo de peleador azteca. Una construcción histórica que empieza a quedar desaggiornada. Su boxeo ha evolucionado, como sucede en Japón. Ya dejaron de ser, solamente, peleadores que se inmolan arriba del ring, ensangrentados, haciendo épica en cada golpe.  De los actuales campeones que tienen, el único que se acopla a esos parámetros es Leo Santa Cruz, el resto varía.

La consecuencia deportiva de aquella decisión fue perder el título verde y oro. Tampoco se aprobó el cinturón huichol que el organismo preparó especialmente para la pelea con Chávez Jr. Canelo alegó que el CMB operó solo, sin autorización, y promocionó el producto por todos lados, porque tenía detrás una cúmulo de auspiciantes. Entró en rebeldía. El órgano de Sulaimán fue preso de sus decisiones, logró que los boxeadores rechacen su mejor creación. Lo mismo hizo Cotto anteriormente. Si hay tiempo para la tregua, hasta última hora podrá aceptar disputarlo, si se arrepiente.

Ante la vacancia, por su estatus interino, GGG fue ascendido a regular. ¿Cuándo fue la última vez que un Monarca del ente defendió el cetro contra un retador mandatorio? Julio César Chávez Jr. ante Marco Antonio Rubio, febrero de 2012. Cinco años con el reglamento congelado. Jermall Charlo es el rival mandatorio, recién el año que viene tendrá su oportunidad, serán 6 años. Los sucesivos campeones (Maravilla Martínez, Cotto, Canelo y GGG) nunca cumplieron con las defensas: a dónde va el negocio, allí se acomoda el Consejo, sin privarse de inventar un campeonato cada vez que puede.

La historia del título mediano del CMB es conflictiva, tiene sus vicisitudes, está inmersa en una de ola de conveniencias, oportunismos y vicios, gracias a la forma de gobernar de los Sulaimán. Marco Antonio Rubio después de perder con Chávez Jr. puso el grito en el cielo porque la comisión Atlética de Texas no hizo los controles antidoping pertinentes. “El Veneno” no es un boxeador comercial, no reditúa para la televisión, y el Consejo no tuvo más opción que darle una nueva oportunidad. Y en abril de 2014, en un soporífero duelo eliminatorio, venció a italiano Doménico Spada, para convertirse en retador obligatorio, y a la vez ser “Campeón interino”, que coexiste con el campeón regular, una figura aberrante de estas épocas, que sólo sirve para que los organismos recauden dinero con el pago de las sanciones de los títulos.

Cotto le gana a Maravilla en el Madison de Nueva York, y tenía a Rubio en lista de espera. Contingencias mediantes, el boricua no volvió a pelear ese año. Y el CMB en connivencia con la AMB, no tuvo mejor idea que aprobar una unificación insólita, entre Golovkin y Rubio, un cinturón regular con un interinato. La jugada salió perfecta, primó la lógica, y el mexicano fue destruido en menos de 5 minutos.

Triple G sumó la versión interina del título de peso medio del Consejo, y estaba en línea para pelear contra Cotto. El CMB intercedió, realizaron un ‘stepaside’ (hacerse a un lado, en inglés), el kasajo no presionó, salió del camino gracias a un acuerdo económico, y el combate entre Canelo y Cotto era factible, con la condición “impostergable” de enfrentar al ganador. Además de sumar dinero, podría seguir a la caza de los demás cinturones, una obsesión que lo mantiene en vilo hasta el día de hoy. Canelo ganó, y el choque contra él era lo siguiente, la nueva “pelea del siglo”.

El ente dirigido por Mauricio Sulaimán, después de violentar sus propias reglas, quiso aplicar el reglamento que no usó en cinco años en un par de días. Y el equipo de Canelo acostumbrado a ser el Lado A de las negociaciones (exceptuando la pelea con Mayweather), no quiso mediadores, y con tino para sus intereses rechazaron la imposición de condiciones. Dos años pasaron, llegó la pelea contra Chávez Jr. y sumó una nueva victoria a su récord. Tan anecdótico fue el resultado, por el magro papel que hizo el hijo de la leyenda, que un par de minutos después había algo que comunicarle al mundo del boxeo: Golovkin subió al ring, Canelo lo esperaba, la pelea estaba firmada, era una realidad.

CANELO

Saúl Álvarez (49-1-1, 34KO’s) debutó como boxeador a los 15 años, de los más jóvenes. Forjado una familia de boxeadores, fue el mejor de 7 hermanos. Hoy tiene 27 años, fue campeón en dos divisiones, se midió con altos valores. Hizo bastante para la edad. Recién en la última pelea con Chávez Jr. tuvo un opositor más grande físicamente, desde Baldomir que no sucedía, fueron excepciones. Ahora tendrá que acelerar la adaptación a las 160lbs. contra el rival más peligroso.  Para ganar, deberá cranear una pelea defensiva sin fisuras. Tiene herramientas para lograrlo, la constancia es clave. Un error de cálculo, y le puede pasar el tren por encima.

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En su primera etapa en Estados Unidos, el pináculo de su trayectoria lo cruzó con Mayweather, uno los de los mejores del juego. La derrota fue humillante, prácticamente no ganó un round, fue víctima de una versión estelar de Floyd, que se divirtió con él. Las expectativas se desmoronaron. La ambición del mexicano se adelantó a los tiempos, pudo más que la sensatez. No era el momento. Canelo estaba verde como boxeador, para muchos no era la figura que insinuaba ni lo que las televisaras vendían. Era tiempo de barajar y dar de nuevo.

La primera gran decisión fue firmar con la cadena HBO, ya que en Showtime no tenía los rivales acorde a sus pretensiones. Desde entonces Canelo ha mejorado, ya perdió la candidez que lo perturbó en su única derrota como profesional. Es visible su progreso en defensa y en su velocidad, luce más ágil. Para sus intereses le conviene la pelea en un plano de ajedrez, pensada, es un contragolpeador. No ser un blanco fijo. Tiene que jugar de torero tiempista, jabear y alejarse. Es fundamental el fondo físico para ejecutar esos traslados y movimientos. Una falla de centímetros puede condenarlo.

El enigma ronda en su capacidad de absorción, su quijada. La única vez que atravesó peligro fue hace unos años, cuando José Cottó, hermano de Miguel, lo tuvo a maltraer, y el encordado lo salvó de visitar la lona. Tiene la presión de demostrar en el ring, lo que declara ser en palabras. El primer paso para certificar que estamos en “su” era es una victoria, sin margen de zozobra.

GOLOVKIN
Gennady Golovkin (37-0, 33KO’s) tuvo una infancia muy dura, perdió a dos de sus tres hermanos en las fuerzas armadas rusas, en épocas de guerras. El único sobreviente fue Max, su gémelo, que también era boxeador, y según cuenta Abel Sánchez, entrenador, tenía mejores condiciones. Eligió dar un paso al costado, y alentar a su hermano.

20225304_130243120910316_5768853416033910784_n.jpgAllá por 2010 tenía problemas con Universum, su promotora de entonces. No llegaron a un acuerdo satisfactorio para las partes, y en simultáneo no lo podían despojar de su derecho a trabajar. Las televisoras de USA/Europa no querían televisarlo porque tenía conflictos legales. Inicio una etapa autónoma, fue su propio promotor. Mientras esperaba la libertad de acción hizo un par de peleas en Panamá, una ante el local Milton Núñez. Lo anuló en 58 segundos, y capturó el Título interino AMB. Además de sumar un campeonato, logró ser agente libre,  hasta que firmó con K2 Promotions, la promotora de los hermanos Klitschko, y eso trajo, en consecuencia, la pantalla de HBO como socia.

Desde entonces hilvanó nocauts en fila: Proska, Rosado, Ishida, Macklin, Stevens, Geale, Monroe Jr., Rubio, Murray, Lemieux y Brook. Llegó  a 23 consecutivos, una barbaridad. La racha se cortó con Jacobs, ganó en decisión unánime. Buenas victorias, ninguna resonante, porque los rivales califican como buenos, y no más que eso. No es culpa suya, sino de la flaqueza de la división. Si hubiese habitado la época de Hagler, Hearn, Leonard, hoy podría ser leyenda. Recién ahora, ante Canelo, tiene en sus manos el gran triunfo que le falta a su carrera.

Triple G nunca fue al suelo, ni de amateur, y aniquiló a la mayoría de sus rivales. Al kazajo le reditúa el intercambio furioso, y la lógica lo tiene un punto arriba, porque es un mediano natural, y porque la genética le otorgó una pegada criminal. Es un peleador frontal, con una defensa permeable; una de sus fortalezas es la barbilla, aguanta lo que le tiran. Otro punto favorable, es que tiene cierta prolijidad para cazar a sus rivales, no se impacienta. Persigue con tranquilidad. Cuando la puntería está alta, liquida rápido, sino va construyendo la demolición, hasta que da el último toque de gracia. Parte como favorito.

***

Hay un precedente, Canelo y Golovkin ya pelearon, hace seis años, con cabezales. Desde aquel sparring ya se conocen. En algo coinciden, ninguno pasó por una guerra y adolecen de una victoria consagratoria, y no tienen rivales en común. Es una incógnita su reacción en la adversidad. El cruce puede llevarlos a ese terreno desconocido. Una pelea cinco estrellas, donde se verá quien saca ese plus de las peleas históricas. El ganador puede marcar el inicio de una era, ser el nuevo rey libra por libra.

La pelea por el orgullo

Por Víctor Olivera

Canelo Álvarez vs Julio César Chávez Jr. será la pelea más importante de México, por razones boxísticas y no boxísticas, tiene todo los condimentos para inmortalizarse en la escena mundial del boxeo. El acontecimiento per se, lo que pase arriba del ring está por verse, parece difícil que alcance los niveles épicos que tuvieron guerras como las de Marco Antonio Barrera vs  Erik Morales o Israel Vázquez vs Rafa Márquez.  Este duelo está en la caldera hace siete años, y parecía que nunca iba a concretarse. Además de dos boxeadores, hay enfrentadas dos familias. Una enemistad deportiva marcada. Este 6 de mayo el T-Mobile Arena de Las Vegas, será el epicentro de un evento formidable.
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Saul Álvarez es el mejor mexicano en la actualidad, por edad, proyección y ventas. Heredó el negocio del PPV tras el adiós de Floyd Mayweather. Sin embargo no tiene la adhesión de todo el público, porque su boxeo no representa el típico estilo azteca, agresivo y dispuesto a brindarse al ‘tú por tú’, como podrían ser los casos de Francisco Vargas u Orlando Salido. La infamia de sus coterráneo le pisa los talones en pleno andar. Acusado, siempre está a la defensiva, rindiendo explicaciones. Le enrostran descartar el título para evitar una pelea directa con Golovkin. Un supuesto errado, con una verdad a medias. No es menos cierto que el Consejo se entrometió en la negociación, quiso imponer condiciones y porcentajes de bolsas, y el equipo de Canelo tomó su rumbo, para gestionarla sin intermediarios. La decisión es polémica, y lógica a la vez. Las grandes peleas se dilatan y a veces nunca se hacen.

Ser el lado A de una negociación hace que el boxeador aplique reglas arbitrarias, aunque posibles con el aval de la otra parte. Canelo firmó esta pelea, pero con algunas pautas: 1) Cláusula revancha, solo aplicable por él 2) Peso pactado de 164.5 libras – 74,6 kg 3) Multa de 1 millón de dólares por cada libra de más 4) Organización General del evento a cargo Golden Boy Promotions, su promotora. Chávez Jr. trabaja con el zar Al Haymon, que tiene un establo de boxeadores enorme, pero funciona como asesor, no promotor, por lo que no hay nombres suyos en la cartelera. Y en la cuatro peleas del PPV, sí hay un hombre de GBP: Canelo, David Lemieux, Lucas Matthysse y Joseph Díaz Jr.

CANELO

Saúl Álvarez (48-1, 34KO) no es un portento, pero tiene sus méritos, a los 26 años conquistó Títulos en dos categorías, y enfrentó a grandes nombres: Mayweather, Cotto, Lara, Mosley, entre otros. Perdió contra el mejor. Pero de sus últimas 27 peleas, sólo Carlos Baldomir pesó más que él, aunque el Tata santafesino afrontaba sus últimos abriles boxísticos, no representaba ninguna amenaza. En ese tramo de su carrera, siempre ante rivales más pequeños. Ahora estará ante un peleador físicamente superior, de un estilo frontal, que le sienta mejor que los de corte elusivo, que exponen sus falencias.

No ha pasado por ninguna guerra, se dice que un boxeador está probado cuando supera una, pero sin dos, mejor. Su reacción en la adversidad extrema es un enigma. Se recuerda un duelo con José Cotto, hermano de Miguel, en 2010, donde las cuerdas lo salvaron de irse la lona, pero sólo fue una secuencia. A partir de ahí, su carrera no atravesó peligro.

Eso sí, la derrota con Mayweather hirió su orgullo, las grandes expectativas del país sobre él se desmoronaron. A partir de allí reforzó el vínculo con su equipo, y se puso a trabajar con mayor empeño. De la mano de Eddie Reynoso, mejoró su defensa, desplazamientos de piernas, y utiliza más los brazos para bloquear golpes; sumado a un gancho al hígado cada vez más dañino. Hoy atraviesa su cenit, llega con mejores credenciales, y es el favorito, aunque deberá revalidar esa condición, porque, como decía Ringo Bonavena, cuando suena la campana, te sacan el banquito y arriba del ring te dejan solo.

CHÁVEZ JR.

Julio César Chávez Jr. (50-2, 32KO) hizo de la indisciplina una constante, muy díscolo, entrenando a su modo, desarticulando planes de trabajo, alternando entrenadores de modo antojadizo. Aquella derrota con Maravilla Martínez lo dejó aturdido. Las vicisitudes de su carrera lo aventuraron a una pelea en Semipesados (+168lbs – 79,389kg), allí fue al suelo por primera vez, y salió noqueado por el polaco Andrzej Fonfara. El punto de quiebre, y el dilema: dejar todo, o barajar y dar de nuevo. El orgullo de ser Hijo de la Leyenda devino en una cruz, un apellido lapidado y un horizonte incierto.

Pasaron unos meses, volvió y le ganó a Marcos Reyes, un rival discreto para sus aspiraciones. Un año y medio después, retornó superando una operación en su mano izquierda. Pero algo cambió en su última pelea ante el alemán Dominic Britsch: se estableció un catchweihg de 169 libras, pero el Jr. pesó 167.9. Sorprendió. El trabajo de preparación de Angel Heredia trajo dividendos. El combate fue un trámite, se la llevó en una decisión unánime.

En este choque tiene como desventaja la velocidad, aunque tiene más alcance de brazos, por lo que pelear en la distancia lo favorecería. En un intercambio furioso de golpes tendría las de ganar. El interrogante pasa por el libraje que tiene que marcar, si podrá darlo, y si eso le quitará fuerza o no. Deshidratarse sería una conspiración a sus pretensiones. La última vez que noqueó fue junio del 2012, la víctima fue Andy Lee. Su capital más valioso pasa por su pegada, y lleva un lustro sin cloroformo. La duda: ¿será que su real poder está sobreestimado o sólo atraviesa una mala racha? Si el parámetro de posibilidades pasa por sus últimas peleas, el margen de victoria queda muy reducido. Ahora entrenó a consciencia,  y sumó a su esquina a Don Nacho Beristaín, una mente maestra. Se puede esperar una estrategia superadora, y alternativas contingentes, más que revolear mazazos al aire hasta afinar la puntería, o esperar la mano salvadora.

Los grandes acontecimientos suelen sacar un plus en algunos boxeadores, será necesario esta vez, porque una derrota humillante puede dejar en el camino a cualquiera de los dos. El boxeo los necesita a la altura de las expectativas generadas. Después de un 2016 carente de grandes peleas, el 2017 ya cotiza en alto sus acciones. La pelea podrá verse por Canal Space, a partir de las 22.30hs.

VUELVE MATTHYSSE, A TODO O NADA

Lucas Matthysse (37-4, 34KO), vuelve al ring tras un año y medio, un parate signado por las dudas y la desmotivación. La derrota ante Viktor Postol despertó viejos fantasmas, que hicieron que se replanteara la carrera. Ese tropiezo, a diferencias de otros, fue decepcionante para las televisoras y el público. Y el boxeo no está ajeno a otros deportes: un día te tiene en la cúspide, y al otro en el precipicio.

Las victorias tienen muchos padres, y las derrotas son huérfanas, allí lo primero que se buscan son culpables. La falta de un plan B ante el ucraniano evidenció lo que muchos críticos pensaban: el rincón no estaba a su altura. Una Ferrari sin conductor. Máxime cuando el argumento fue que el boxeador tuvo una noche mala, “se bloqueó”, deslindando las responsabilidades. Alguna pieza del engranaje debía cambiarse, pareció un pensamiento al unísono. Hoy en el equipo de trabajo ya no están ‘Cuty’ Barrera ni ‘Látigo’ Coggi. El tiempo estimuló una decisión tácita. 17021714_264927500614608_2342117034446962643_n.jpg

Luego de la fuga de boxeadores de Golden Boy a manos de Al Haymon, el establo de Oscar De La Hoya redujo cuantitativamente la calidad de sus nombres. Aun así, lo poco que tiene comercialmente lo explota muy bien, y es el caso de Matthysse. De hecho, el año pasado era una certeza en el semifondo de Canelo vs Khan, ante Mauricio Herrera, pero los ecos de aquella derrota con seguían presentes, y dimitió a la competencia. Se recluyó con su familia en Trelew. Las demandas del mercado boxístico lo consumieron.

A finales de 2016, aburrido de la rutina, empezó a moverse, a correr. Sintió que la renovación era imperiosa. Siempre le faltó algo para la consagración definitiva, fue su pensamiento público. La decisión se demoró dos años, pero llegó: eligió a Joel Díaz como entrenador, y optó por irse a concentrar a Estados Unidos para una pelea. Más vale tarde que nunca, dice el dicho. Un refuerzo de lujo para el Team Matthysse. Un coach meticuloso, que sabe que el primer rival de Lucas es él mismo, que sus dificultades no son boxísticas, sino emocionales. No hay que cambiar nada, sino ajustar y potencias las virtudes.

Sonó el teléfono, y Golden Boy lo llamó, era prioridad para ser parte del evento ppv más importante del año. Fue la primera confirmación de la cartelera.  El rival elegido fue Emmanuel Taylor (20-4, 14KO), que no es un boxeador de elite, pero tampoco es un probador de ocasión. Es una buena medida. El estadounidense es un peleador unidimensional, va al frente, parado, sin ampliar repertorio. Ese estilo beneficia a Matthysse. De sus cuatro caídas, ninguna fue por nocaut. Aquí yace un terreno para conquistar por parte del argentino, que vuelve a la pantalla de HBO por quinta vez.

Un interrogante es ver cómo ‘La Máquina’ se acomoda al nuevo peso, y el efecto de sus golpes ante boxeadores físicamente más grandes y resistentes, sumado que su altura es relativamente baja. Cuando el noqueador no noquea, suele frustrarse, y en él es fácil de evidenciar, le pasó contra Provodnikov y Postol, una prueba la pasó, la otra no. Las secuelas de su lesión ocular pasaron, dijo, es una buena señal. Ahora vuelve, en la cartelera más importante, peleará por el Título Internacional OMB vacante y el Intercontinental AMB, no son los cetros regulares, los que valen, pero de obtener un triunfo, podrá rankear en esos organismos, y aspirar a grandes peleas. A su talento no le sacaron el mejor rédito, ahora retorna a escena con un entrenador de primer nivel, las expectativas son las mejores. Si Joel Díaz logra aplicar su metodología de trabajo, reflotar la mejor versión de Lucas Matthysse será posible, ergo, el boxeo argentino volverá a escribir sus mejores páginas.

Cuellar, por la consolidación definitiva

El sábado a partir de la medianoche, por Combate Space, Jesús Cuellar (28-1, 21 KO) defenderá por sexta vez su Título Pluma Regular AMB, ante Abner Mares (29-2-1, 15 KO), en el Galen Center de Los Ángeles, en lo que representa la pelea más importante del boxeo argentino, en 2016.

Jesús empezó a boxear a los seis años, a los nueve hizo su primera pelea, y desde ahí no paró; pasó por la selección y siguió, hasta hoy. Quizá nunca imaginó que tras los retiros de Maravilla Martínez y el Chino Maidana, se iba a convertir en el boxeador argentino más importante, de referencia internacional.
La pelea tenía fecha original el 25 de junio, y se pospuso porque la Comisión Atlética del Estado de Nueva York  (NYSAC) no habilitó a Abner Mares, por inconvenientes visuales. Cada estado tiene sus reglas y disidencias médicas. La NYSAC quedó muy susceptible tras el juicio millonario con el caso del ruso Magomed Abdusalamov, que tras pelear con Mike Perez, salió de un coma inducido y quedó muy mal. El asunto legal estalló en la Comisión, y el gobernador de la ciudad removió a toda la cúpula; se pusieron más sensibles y estrictos.  Con ese escenario, Mares venía de un desprendimiento de retina, con posterior a cirugía Lasik en su ojo derecho, y el colegiado no quiso saber nada, y lo inhabilitaron.14720623_195237180916974_8995124792216328225_n

Unos meses después se barajó la posibilidad de trasladar la pelea a octubre, y luego a noviembre, pero los tiempos de la televisión fueron otros. Maxime cuando se trata de un año de presupuestos recortados, de un rearmado estructural de la serie PBC, que tuvo un año mediocre; y que ahora cambió la estrategia y sumó a un jugador que entiende muy bien el juego: Richard Shaefer, ex CEO de Golden Boy, que además fundó Ringstars Sports, su promotora. Y la cartelera #CuellarMares es su gran retorno a escena, en conjunto con el zar Al Haymon. Si bien la demora se prolongó por demás, por quedar supeditado al calendario de la tv, hay un punto significativo: Cuellar ya representa un nombre de interés para la televisión, a punto tal de estelarizar una cartelera de primer nivel, en este caso por Showtime, una de las pantallas más poderosas del mercado.

Jesús Cuellar llega a esta pelea con 10 meses de preparación, una eternidad. Sin embargo, hace rato demuestra su apego al gimnasio, y luego de la suspensión, en lugar de frustrarse siguió entrenando. Los planes cambiaron, y los nombres también: en la primera parte de su concentración en USA tenía en su equipo a su entrenador Juan Manuel Ledesma, junto al preparador físico Raúl Robles (el último que trabajó con el Chino Maidana). Luego, Ledesma tenía que volver a Argentina por compromisos de laborales, y desde el Team Maidana eligieron el mejor reemplazo posible: Freddie Roach, legendario coach de Manny Pacquiao, para muchos el mejor de todos.

Esta es una pelea de 50/50, el riesgo está para ambos, pero a priori, el argentino tiene algunas ventajas sobre Mares: la pegada, la más potente de las 126 libras, y la sabiduría de Roach en el rincón; y Mares tiene a favor la faceta técnica y el aditivo de tener a Robert García en su esquina, ex entrenador de Cuellar.

Freddie Roach vs Robert García, es otro clásico. Dos de los mejores entrenadores se enfrentan una vez más. A Cuellar físicamente se lo ve impecable, y con un entrenador puntilloso como Roach, habrá que ver los cambios. Esa mente maestra supo manejar a un boxeador limitado como Viktor Postol, para que marque la sorpresa del año, cuando se impuso a Lucas Matthysse, en 2015.  Algunos ajustes que “El Forastero” tenía por reconsiderar era la precisión, también autoregularse y saber esperar los momentos. Y por el otro lado, la misión de García es retrotraer a Mares a su mejor versión, porque el azteca en pos de brindarse al espectáculo, perdió parte de su repertorio técnico; su talento se diluyó en varias de las batallas que entregó.

Otra cuestión no menor es que el mexicano llega más golpeado, con más guerras encima, y desde su derrota por KO1 ante su compatriota Jhonny González, nunca volvió a ser el mismo. Jesús también fue noqueado, pero en otro contexto, cuando no tenía un nombre fuerte, y sin roce internacional.  El colombiano Oscar Escandón se aprovechó de las ventajas del argentino, que flameó en el ring, para dar un peso que no era el suyo, y las consecuencias fueron evidentes.

De ahí en más, sumó 11 victorias seguidas, 6 en USA. Y es el caso de una carrera bien armada y llevada, a manos de Sebastián Contursi, que también manejó muy bien la del Chino Maidana. Porque esta pelea unos años atrás hubiese sido un triunfo seguro de Mares.

Desde 2013, Cuellar, defensas mediante, conserva el cinturón AMB. Cuando venció al el dominicano Claudio Marrero, opacando el debut como promotor de Mike Tyson. Empezó con el interinato, y luego la Asociación lo ascendió de estatus, y pasó a Campeón Regular. Lo destacable es que supo conservarlo, ascender, y cosechar victorias, y escalar peldaños notables en la consideración.  Hoy ya está consolidado, hace dos años que pone la cara por el boxeo argentino, enarbolando la bandera. Para seguir creciendo sólo le falta un triunfo de resonancia que le dé mayor calidad a su foja de servicios. Mares, un ex triple Campeón Mundial, es el nombre que conllevaría a eso, a dejarlo en lo más alto de la división, y aspirar a peleas más grandes. Jesús, además de ser un guerrero, tiene hambre de gloria. Escribir su historia depende de él.

Víctor Olivera

Golovkin – Brook, sin legado

Este sábado será en Inglaterra, en el Arena O2 de Manchester, la pelea entre Gennady Golovkin (35-0, 32KO) y Kell Brook (36-0, 25KO), donde el kasajo defenderá de visitante sus Títulos CMB/FIB del peso medio. No entrará en juego su faja AMB, ya que la Asociación se excusó en no sancionarla como titular, ya que “podría ir en detrimento de la salud” del británico, que escala dos divisiones y aún mantiene su Cetro Welter FIB. El evento podrá verse por Combate SPACE, desde las 17.30hs.

091016gggposterEl duelo, desigual para muchos, se gestó intempestivamente, ya que los caminos de Golovkin conducían a una pelea, interesante, con Chris Eubank Jr. pero según contó su promotor Eddie Hearn, capo de Matchroom Boxing, Eubank Sr. puso demasiados peros y dilató las negociaciones. En ese lapso Brook se postuló y de un día para otro se convirtió en su retador, para sorpresa del mundo del boxeo.

La pelea abre el interrogante sobre Golovkin, en un duelo donde parte como amplio favorito. ¿Recurre a esto por qué nadie lo quiere enfrentar?¿Lo económico conspiró contra lo deportivo? ¿Si los rivales lo evitan, el camino lógico no sería saltar a las 168 libras? Luego del “despecho” porque Canelo y su equipo, en una decisión sensata y acertada, decidieron posponer el esperado duelo entre ambos, las aguas se enturbiaron e inició una guerra discursiva contra él, enrostrándole una presunta falta de respeto a los fans, y a la historia de México. Nada de eso, la pelea sucederá, ninguna de las partes quiere perderse las ganancias millonarias que pueda arrojar.

Brook, antes de irrumpir en el camino de Golovkin, tenía todo listo para una pelea unificatoria con Jessie Vargas, Campeón OMB Welter, que de su parte tenía el contrato firmado, pero lo plantó, al igual que hizo con el argentino Diego Cháves el año pasado. Eddie Hearn le dijo a Arum que la negociación se derrumbó a causa del Brexit, donde el Reino Unido salió de la Unión Europea, lo que fue un cimbronazo político y económico, ya que conllevó a una devaluación de la libra esterlina, y el escenario era difícil para negociar. Lo cierto es que entre ambos promotores no pudieron gestar Brook/Vargas, Brook/Ríos y Quigg/Donaire.

Si bien Brook saltará dos divisiones, de 147 a 160, físicamente era un superwelter peleando en welter. En este campamento desarrolló su masa muscular, al punto tal, que en el prepesaje que exige el CMB para peleas titulares, un mes antes, pesó ¡176 libras!

Hay una triste realidad que opaca el legado de Golovkin: es el mejor mediano, pero en una división que carece de figuras rutilantes, donde sigue por su deseo antojadizo de unificar todos los cinturones. Sólo le falta el Cetro OMB, en manos de Billie Joe Saunders, que le rechazó una bolsa de 2 millones de dólares, pedía 6M. Una excusa económica. Sin nombres convincentes para sus aspiraciones, eligió lo que había. A GGG poco le aporta ganar mañana, pierde credibilidad. Máxime cuando criticó por lo mismo Canelo, que hizo lo propio con Khan.

Es un despropósito equiparar la pegada criminal de un mediano a la de un peleador que militaba dos pesos abajo. En ese sentido, ¡va por su 23 KO consecutivo! Un asesino. Si de hacer historia se trata la pelea será sólo para la estadística para GGG, pero sí de negocios es el meollo escogió bien: extraoficialmente se sabe que tiene garantizado una bolsa de 5M, y de lucirse, puede captar al mercado británico, donde Sky Sports pisa fuerte.

Brook llega a este duelo con una foja de servicios modesta, en la finitud de mediocridad, su mejor victoria fue ante Shaw Porter, en un espectáculo horrible, lleno de amarres y clinchs. Luego realizó dos defensas con rivales de tercera línea, que no dejaron un real parámetro de su nivel. Se dice que un boxeador está probado cuando pasa por una guerra, si son dos, mejor, y ese casillero está vacío en su historial. Al igual que Golovkin, que destruyó a todos los que enfrentó, en la adversidad nunca se lo vio. Eso sí, el inglés tuvo el mérito de tomar el riesgo y decidir exponerse, cuando podría haber sido parte de una mega pelea con Amir Khan, que sería muy taquillera en UK.

¿Puede Brook dar el batacazo? Nada es imposible arriba de un ring, sí difícil. Buena parte de la gran historia del boxeo está hecha de triunfos épicos e inesperados, donde el débil impone sus condiciones. Como hace unos días, cuando el cordobés Emanuel Peralta, que pensó en retirarse, mientras se la rebuscaba manejando un taxi, produjo una de las sorpresas del año al vencer a Robert Guerrero, ex cuádruple Campeón.

En abril de 2007 fue la única vez que ‘The Special’ fue al suelo, ante un certero gancho de Karl Davis, de ahí en más no pasó sobresaltos. Se depuró en su faceta técnica, se planta de cualquier ángulo para soltar combinaciones, y tiene un juego de piernas que le permite salir de la zona con agilidad. Una incógnita es la respuesta de su quijada cuando reciba el primer golpe pleno.

Golovkin es una máquina de demolición, nunca fue a la lona, ni siquiera en su etapa como amateur, donde contabilizó 345 peleas, más las 35 de profesional. Además de ser un noqueador fulminante, también sabe boxear, cortar el ring, algo que suele pasar desapercibido por la espectacularidad de sus nocauts. Si domina y lleva la iniciativa tendrá todo encaminado para estirar su invicto y seguir pidiendo por Canelo.

Siempre que chocan dos campeones invictos hay indicios de un buen espectáculo, si bien la mayoría cree que al primer impacto fuerte de Golovkin la pelea se terminará, habrá que darle un margen de competitividad a Brook, para ver si logra lo que hasta hoy 35 peleadores no pudieron hacer: ganarle. Mañana se develará la duda, si se está ante una pelea con resultado puesto, o si hay lugar para la sorpresa y ¿una nueva era?

–  @_oliverav10   –

Cotto – Canelo, en busca la inmortalidad

Miguel Cotto (40-4, 33 KO) y Saul Alvarez (45-1-1, 32 KO) pelearán éste sábado en el Mandalay Bay, Las Vegas, bajo la modalidad PPV (pago por ver) a cargo de la señal HBO. Para Argentina la pelea será emitida por Space desde la medianoche. En juego estará el título mediano CMB, aunque sólo para el mejicano. El portorriqueño se negó a pagar la sanción (porcentaje que pagan los boxeadores a los organismos cuando pelean por cinturones) al Consejo, y desde la entidad decidieron desconocerlo como Campeón del peso medio. Una desprolijidad enorme. Ante éste panorama, el Cane12227674_10206525331469908_3995107479244699000_n.jpglo, que si pagó la cuota (300 mil dólares), de ganar se consagrará como el Monarca del organismo; si gana el boricua, el título quedará vacante y el kasajo Gennady Golovkin, Rey Interino, será elevado a Campeón regular.

Se vuelve a escribir una página histórica en este duelo clásico entre portorriqueños vs mejicanos, que lleva un registro con 101 peleas titulares, con saldo positivo para los boricuas: 53 a 45.

Uno de los estadios que estaba en consideración antes de la elección definitiva era el MGM Grand, pero estaba mal visto, por ser “la casa de Mayweather”. Y es cierto, a tal punto que Bob Arum, que el año pasado estaba promocionando la revancha entre Manny Pacquiao y Tim Bradley, se llevó un gran disgusto, porque se encontró limitado por la cantidad de publicidad de Floyd (que peleaba con el Chino Maidana). Y no era para menos, ya que el ‘Money’ había comprado todo el espacio publicitario y sus banners captaban toda la atención.

El Madison Square Garden era de la preferencia de Cotto, y el 21 de noviembre, tenía la aprobación de HBO, pero del lado del Canelo fueron menos entusiastas, porque en Nueva York hay más responsabilidad fiscal que en Nevada, donde no hay impuesto estatal que pagar. El Wynn en conjunto con el Thomas & Mack Center, colocó la pelea en la fecha propuesta, pero la oferta fue escueta para la consideración. Y con esas alternativas picó en punta el Mandalay, que ofreció 12 millones de razones para ser el anfitrión.

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Hace unos años a Cotto le ofrecieron luchar contra el Canelo, con una bolsa asegura de 10 millones de dólares, pero él, frío y calculador, priorizó la gloria deportiva, y optó con mucho atino por la pelea contra Maravilla Martínez, para convertirse en el primero de su país en ganar un cetro mundial en cuatro divisiones diferentes.

Ya con el cinturón en sus manos el CMB le había otorgado una defensa voluntaria, y ahí aparecía una nueva oportunidad para arreglar la mega pelea con Canelo. Pero las negociaciones se demoraron más de lo previsto, y del otro lado se cansaron de esperar, y eligieron como rival a James Kirkland.

Hay un detalle poco mencionado: el retador a ese título mediano era Marco Antonio Rubio, al ganarle el duelo eliminatorio a Domenico Spada, el primero del ranking le gano al segundo. Tenía que pelear, en el plazo correspondiente, contra él. Después de consagrarse, en lo quedó del año, Cotto, no volvió a pelear entre otras cosas porque Freddie Roach estaba en Filipinas preparando a Manny Pacquiao (peleaba con Chris Algieri), ergo, descansó el resto de 2015. Y Rubio, como no es un boxeador comercial, fue puesto en una “unificación” de su cinto interino con Gennady Golovkin, que poseía el Título Mediano AMB. Un engendro poner en la misma altura interinatos con cintos absolutos, pero los negocios mandan en el deporte, y en el boxeo también. Y como era de esperarse, Golovkin lo liquidó.

Sin embargo #CottoCanelo venía por decantación, pero en el medio estaba el kasajo, nuevo retador, y Roc Nation (en representación de Cotto) tenía que hacer un acuerdo económico con K2, su promotora, para que permita la pelea millonaria con Saul Álvarez. El CMB, como acuerdo entre las partes, ordenó que RN y Golden Boy (en representación de Canelo) les pague 25 mil dólares a GGG. Pero RN ya tenía que pagarle 800 mil dólares, porque se hizo a un lado y dejó que la pelea suceda. Y Cotto argumentó que esa suma, más los 300 míl dólares en honorarios al Consejo, 1.1M, era mucho, y no pagó. Ese fue el motivo del despojo del título: dinero.

Oscar de la Hoya, CEO de Golden Boy, está urgido de un triunfo del Canelo, porque es la máxima figura de su compañía, y hoy la única podría decirse, porque los otros dos (Lucas Matthysse y David Lemieux) perdieron por nocaut y deberán reinventarse. Sumado a la fuga de sus boxeadores a manos de Al Haymon le quedó muy poco en su establo. Y su desesperación le juega en contra y expone su falta de cintura como promotor. A tal punto que ni siquiera pudo elegir el color de la lona, lo quería rojo, pero el lado A lo llevaba Roc Nation, quien impuso que sea negro, color característico en sus veladas.

Las negociaciones para esta pelea fueron muy largas, entre otras cosas porque quiso imponer condiciones, como que el pleito lleve una claúsula de revancha. También acusó a Gabriel Peñagaricano, asesor del boricua, de ser el impedimento de la pelea. Pero no. ODLH estaba del lado B en la firma del contrato, era lógico. Del otro lado fueron más calculadores, y adujeron presiones suyas ante la prensa para obtener réditos, y no proyectaron a largo plazo, hicieron el negocio redituable, paso a paso. Esa cláusula quedó acordada de palabra.

MIGUEL ANGEL COTTO
A principios de este año, Cotto y Álvarez negociaron la pelea, pero el equipo del boricua se tomó mucho tiempo para firmar el contrato. Pero resultó que yacía en una lenta transición entre Top Rank, promotora con la cual había terminado su contrato, y Roc Nation, que se llevó a sus filas, con una onerosa firma de tres duelos a cambio de 50M.

Hace unos años cuando perdió con Austin Trout dio todos los indicios de un fin de ciclo, con el calendario a cuestas parecía irremontable su carrera. Tampoco estaba dispuesto a dejar de fumar. Pero después de ese cimbronazo Freddie Roach apareció en su horizonte para remontar lo que parecía imposible. Boxísticamente volvió con un mejor juego de piernas, su ataque no se vio tan unidimensional, se renovó en todos los aspectos. Juntos tuvieron tres peleas, todas las ganó por nocaut (Delvin Rodríguez, Maravilla Martínez y Daniel Geale). La última dice algo más que las otras dos, porque le ganó a un ex campeón, se lo vio en su esplendor y las otras, con un boxeador muy lejos de la elite y el otro con lesiones que lo redujeron muchísimo.

El boricua es de fajarse, no escatima golpeo, y ha tenido grandes guerras, y suele decirse que un boxeador está probado cuando pasa por una, pero si son dos mejor. Y ha enfrentado mejor oposición: Margarito, Pacquiao, Maravilla Martínez, Mayweather.

SAUL ALVAREZ
El Canelo es uno de los boxeadores que más vende, en HBO advirtieron la proyección comercial que tenía, y lo regresaron a sus filas, donde había militado en 2010. Además, en Showtime, la otra cadena donde estuvo, no había grandes nombres para él. Y la pelea con Cotto no podía ser en otra pantalla que no sea HBO. En su pelea de mayo contra James Kirkland registró una audiencia de 2.146M. Además le propinó un nocaut espectacular, candidato a mejor del año.

Ya lleva casi 50 peleas, en apenas 25 años. Curiosamente, en su carrera profesional, la pasó mal contra el hermano Cotto, José Miguel, en 2010 estuvo al borde del nocaut, cuando un zurdazo lo hizo caer contra los encordados. Si bien no es un portento del cuadrilátero, su deseo de inmortalidad lo mantiene activo.

Una derrota sería durísima para el Canelo, porque desterraría cualquier tipo aspiración al estrellato, no sólo para él, sino para el boxeo mejicano, que hoy, con Juan Manuel Márquez más lejos que cerca, no tiene una figura rutilante. Y es Méjico, no es un país más.

Ya falló una vez con Mayweather, acusó inexperiencia. Pero no puede tropezar dos veces con la misma piedra, no hay pretextos. El sábado estará ante la oportunidad de su vida, para no ser más lo que insinúa, sino lo que concreta. A todo o nada.

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La pelea está vista en duelo de la experiencia contra la juventud. Y entre los pormenores, no es menor que Cotto no pelea a 12 rounds hace más de tres años, y en su duelo con Floyd Mayweather fue muy competitivo, pero en la segunda mitad se diluyeron sus acciones. En cuanto al Canelo, que es más grande físicamente, se vio que los boxeadores movedizos, como Floyd y Erislady Lara, le cuestan más, si del otro lado percibieron el detalle, quizá puedan tener alguna ventaja. El factor físico será clave, quién reserve mejor las energías y tenga más estamina llevará las riendas.

Cuesta imaginar que la historia se defina por nocaut, sobretodo en el rostro, pero las zonas blandas están a riesgo de ser probadas. Y allí el de Puerto Rico cuenta con un gancho izquierdo con credenciales para sacar la diferencia.

“Son dos que se paran a pelear en la media distancia. El Canelo en largo no existe y en corto se enreda consigo mismo. Cotto, si tiene piernas, podrá salir de la media y alargar los espacios para ponerse lejos de la derecha del rojo. Cotto en corta distancia aparece muy raras veces y lo hace defendiéndose, no atacando.”, analizó el periodista Eduardo Lamazon

Miguel Cotto pelea para mantenerse en vigencia, y el Canelo Álvarez para erigirse como la nueva figura planetaria. Del combate se puede esperar una guerra, con condimentos de épicas y emoción, como acostumbras boricuas y mejicanos. Por lo pronto, nos queda atestiguar un evento único, que sea vindicativo de un deporte a la altura de su gran historia.

Matthysse, peleando por un sueño

Lucas Matthysse (37-3, 34ko) y el ucraniano Viktor Postol (27-0, 11ko) disputarán éste sábado el título vacante superligero CMB, en el StubHub Center de Carson, California. La pelea será televisada desde las 23hs por la TV Pública y Space que emitirá La Máquina, un documental especial previo al duelo. Se estima que subirán al ring pasada la medianoche. El crédito de Trelew estará peleando nuevamente por HBO, la cadena líder, por cuarta vez, tras hacerlo frente a Zab Judah, Devon Alexander y Ruslan Provodnikov.

12096061_10206276199761771_8583332149536146570_n.jpgEl deporte forma parte de un negocio, y el boxeo no está exento de esa lógica, y los organismos en nombre vaya saber de qué justicia deportiva hace tiempo llevan adelante un festival indigno de “campeones” y “títulos”. Y algunos medios, ¿por error?, y periodistas se prestan al juego de la confusión, hablando de “porciones del título”, lo cual es un irrisorio, no existe eso. No son compartidos, son negociados por los intereses de los promotores y las televisoras. Y en ese sentido, las cosas tiene que ser claras: Matthysse nunca fue campeón del mundo. Lamentablemente la injusticia es así. Ganó cintos Plata, interinatos, y ese tipo de engendros que se inventaron en esta época. Esta es apenas la segunda oportunidad de ganar un campeonato regular (la primera y única fue contra Danny García). Es el Rey sin corona. Una de las deudas que el boxeo debe saldar.

El pleito será en el StubHub, un estadio que viene ganando cierta mística y prestigio. Antes de la confirmación circuló una información que la pelea podía hacerse en Argentina, en Tecnópolis (escenario con capacidad para 10 mil personas, donde ya se ha jugado Copa Davis, y también fue utilizado por la Selección Argentina de básquet). Duró poco la noticia, y no fue un rumor, sino que se filtró el dato. Pero se sabe la intención de realizar una velada en el país en un futuro no muy lejano.

En la vida hay que elegir dice un eslogan y hubo una decisión trascendental en la carrera del argentino: ponderar a Oscar de La Hoya (ODLH), por sobre el magnate Al Haymon (AH). Lucas destacó la lealtad de la “familia” Golden Boy Promotions, y privilegió la fidelidad antes que el negocio, ya que del otro lado le ofrecían más dinero. Y desde un primer momento se infería como una elección atinada, ya que ahora puede aspirar a peleas más competitivas, que solas traen por inherencia el rédito económico. “Yo –confesó LM- nunca traicionaría a mi familia. El dinero no puede comprar de todo y no me puede comprar”. Clarito.

La planificación del Equipo Matthysse viene siguiendo una línea de trabajo estricta: 12 semanas de entrenamiento, y una antes de la fecha estipulada de cada pleito, el viaje a USA. Con la salvedad que en agosto tuvo que viajar allá porque su hija, Priscila, participó de un mundial de aeróbica. Y si bien la continuidad de la preparación se interrumpió, salía a correr por las calles de San Diego para mantener cierta rutina. Y de paso, se produjo el primer face off con Viktor Postol, donde comenzó a promocionarse el duelo. Allí le dieron una estatuilla por ser el ganador de la ‘Pelea del Año’, en 2014, cuando noqueó en una épica batalla a John Molina. Y, por lo pronto, la última Ruslan Provodnkov, ya está en el podio para la consideración del 2015.

Desde aquella batalla se viene consolidando el equipo trabajo, con Cuty Barrera (entrenador), Látigo Coggi (coach alterno), Matías Erbín (preparación física) y Eduardo Leguizamón (médico). Un equipo completamente argentino, cuando todavía algunos, y en foros de boxeo, lo ponen en duda y caen en la discusión trillada que lo de afuera es mejor, que hay irse que entrenar allá donde abunda la “calidad” que aquí falta. Una cosmovisión que excede al deporte per se.

En este campamento tuvo buenos sparrings, altos, como el olímpico brasilero Yamaguchi Falcao y Jorge Melendez, boricua, más el brasilero Patrick Texeira y el mejicano Mahonri Montes. Asimismo, contó nuevamente con la visita de Oscar De La Hoya, ceo de Golden Boy Promotions, lo cual no es un dato menor. Anteriormente había venido a Argentina en el 96, y en este año ya vino dos veces. Está claro que luego de la fuga de boxeadores de su compañía a manos del magnate Al Haymon, le quedaron pocas figuras, entre las que está el argentino, Canelo Álvarez, David Lemieux, y otros con cierta proyección como Joseph Díaz Jr. o Francisco Vargas. Hay que reinventarse y cuidar el negocio, se sabe.

Matthysse es un boxeador popular, quizá la base de fans suya sea más grande en USA que en Argentina. Peleador aguerrido, que siempre se brinda y da espectáculo, eso que tanto les gusta a los aficionados, y ni hablar a las cadenas televisivas. Siempre se supo que era noqueador, pero ahora, con un grado de maduración mayor, deja entrever más su jerarquía, lo que lo hace más completo, porque además ya ha demostrado tener resistencia, si se cae, se levanta. Dependiendo del resultado, es probable que esté al caer o no un contrato con HBO, del cual Mario Arano, su promotor, ya dio algunos indicios hace unos meses en el programa Ring Side.

¿Quién es Postol? Es un boxeador de Elite Promotions y co-promovido por Top Rank, que llega a esta instancia siendo el número uno del ranking del Consejo. Hay que tener en cuenta dos datos, no menores: está invicto y nunca fue a la lona. Iceman se ganó la posibilidad de disputar el cetro cuando ganó la eliminatoria frente al turco Selcut Aydin, a quien noqueó en 11 asaltos. La mejor estrellita de su currículum. A partir de ahí ya era retador obligatorio de Danny García, el Campeón, pero éste nunca quiso enfrentarlo, y empezó a poner peros y el CMB, cómplice, le permitió privilegios exagerados, como pasar el año sin defender el título, y pelear dos veces en peso superior, en 147 libras.

Swift defendió por última vez con Mauricio Herrera (marzo 2013), después peleó con Rod Salka (en 142 lbs), vaya a saber para qué, y allí tenía que cumplir con la defensa mandatoria. Pero de nuevo luchó arriba de la categoría, en 144 lbs, frente Lamont Peterson, bajo “un evento especial” del Consejo. Como la jugada era desprolija y grosera, el CMB “ultimó” a García a pelear contra el ucraniano a la próxima, sino sería despojado. Pero no fue todo tan simple, Postol aceptó seguir postergado mediante un arreglo económico: recibió un cheque por más de 7 cifras, para salirse del camino, más la chance de formar parte de esa cartelera para darse a conocer un poco más en USA. Todas las partes involucradas sabían que esa pelea nunca iba a suceder. Y García, con problemas para dar superligero (140 lbs), decidió dejar vacante el cinto. Y seguía la lógica, Postol, uno del ranking, tenía que enfrentar al dos, que era Matthysse.

En el medio de eso, hubo una jugada fallida de Al Haymon: cuando esa vacancia sucediera, Matthysse (2), pos Provodnikov, iba a estar interesando en lucha más lucrativa con el ganador de Crawford – Dulorme (3). ¿Y quién seguía en el ranking? Adrien Broner (4), boxeador suyo, todo redondo para seguir prestigiando con campeones su establo de más de 200 púgiles. Pero eso no pasó, ya que LM se mantuvo fiel al Consejo, y decidió esperar su momento. Y el tiempo le dio la razón.

Postol, un tipo frío y hermético, desde aquel momento salieron a luz pocas noticias suyas, que iba a pelear con Jake Giuriceo, a quien venció, en una pelea que no fue televisada, y que siquiera tiene algún video casero. Llamativo. Pero a la vez, quizá forma parte de una estrategia, porque Freddie Roach, quien estará en su esquina para esta pelea, ha realizado su plan de trabajo a puertas cerradas. No deja entrar a “curiosos” a su gimnasio.

El periodista Carlos Irusta, en ESPN, analizó: “El que domine la distancia dominará gran parte de la pelea, y es cierto, porque Postol deberá mantenerlo a la distancia y para ello, Lucas deberá correr los riesgos de acercarse. Que Postol sea más largo no significa demasiado, si no sabe utilizar la ventaja. Carlos Monzón, que lo era (media 1,82, pero era peso mediano) lo hacía muy bien, porque como también marcan los manuales, era un maestro de la traslación. ¿Por qué mencionamos a Monzón? No solamente porque es una figura que conocen todos y es válida para un ejemplo, sino porque Monzón fue considerado, de acuerdo con sus tiempos, un boxeador lento”.

El nacido en Kiev peleó tres veces en Estados Unidos, y en su foja de servicios tiene victorias sobre Corley, Hank Lundy y Aydin. Nombres respetables. Cuenta con un estilo complicado para cualquiera, usa bien las dos manos, contragolpeador y mejor pulido técnicamente, con buen manejo de la distancia, aunque desnuda alguna fragilidad defensiva cuando se lanza al ataque. No es noqueador, tiene 11ko en 27 peleas, un porcentaje de 41%, menos de la media de los boxeadores. Según sus propias palabras, hizo sparring con Manny Pacquiao, lo cual resulta raro, dado que el filipino se recupera de una operación en su hombro. Aunque, se supone que pudo haber entreanado con Miguel Cotto, que se prepara para su pelea con el Canelo Álvarez.

En horas se acabarán las palabras y hablarán los puños. Una victoria de Matthysse, y más si se da con la espectacularidad de un nocaut, lo convertirá en el mejor peleador de las 140 libras, tranquilamente podría ingresar al top 10 lxl, y por decantación su nombre empezará a sonar en la lista de los mejores, como Manny Pacquiao, Tim Bradley o Brandon Ríos. La victoria depende de él mismo, y eso es lo mejor.

@_oliverav10